Sobre mí

 

Nací en Barcelona un 18 de agosto, concretamente a las dos de la mañana, durante una típica tormenta de verano. Esta anécdota siempre ha sido recordada por mi madre cuando se acerca mi cumpleaños. Nunca he sabido si haber nacido en una madrugada lluviosa es signo de buen o mal presagio. Francamente, me da igual. Me siento muy afortunado.

Soy el hijo menor de la familia Hernández-Subirana, tengo una hermana mayor. La residencia familiar era un piso en el barrio de Sant Martí de Provençals y allí vivíamos mis padres, mi hermana, mi abuela materna (la yaya Pilar) y yo. Todo esto no lo explicaría si no fuera que, gracias a todos ellos, me entró la vocación interpretativa. A menudo me llevaban al cine y al teatro.

 

Mis padres no habían tenido la posibilidad de realizar estudios superiores y su obsesión era darnos la posibilidad de tener una buena educación. Por este motivo, me llevaron a una escuela religiosa, fuera de mi barrio, para que realizara la primaria y la secundaria. No tengo grandes recuerdos de mi época escolar exceptuando los protagonizados por mis amigos de la infancia y adolescencia y algún que otro querido profesor. Pero es de justicia reconocer que mis primeros pasos en un escenario fueron en la escuela, en las muestras que se organizaban por Navidad y Sant Jordi. Recuerdo, con especial cariño, una obra de teatro que representamos en COU para recaudar fondos para el viaje de fin de curso. Fui la gran sorpresa de la velada: Un chico tímido y bastante introvertido daba vida, con especial soltura y sentido del humor, a uno de los excéntricos personajes propuestos por Noël Coward en “High Fever”.

Llegaron los estudios superiores, comencé a estudiar Historia en la Universidad de Barcelona mientras hacía teatro amateur. De aquí pasé al teatro universitario y a mis primeros cursos de interpretación en el Col·legi de Teatre con profesores como Jordi Mesalles, Boris Rotenstein y Berti Tovias.

Cambié la Historia por el Institut del Teatre y después de cursar primero viví mi primer estreno profesional de la mano de Konrad Zschiedrich, con el Talleret de Salt. Desde aquel momento he tenido la suerte de explicar historias en el teatro, en la televisión y, también, en el cine.

SOBRE GUSTOS…

Me gusta mucho la comedia a pesar de estar, muchas veces, tratada injustamente. Esto no significa que desmerezca otros géneros, pero sí pongo en cuarentena el supuesto prestigio intelectual que poseen. Creo que la reflexión parte del mensaje en sí mismo y no de la vía de transmisión.

Fuera del ámbito profesional, tal vez lo que más me gusta es viajar, lo he hecho cuando las posibilidades económicas me lo han permitido. Muchos de los aprendizajes vitales me han ocurrido cuando he tenido la suerte de pasar algunas temporadas en el extranjero. Posiblemente, el lugar que mantengo en una posición privilegiada en mi escala de preferencias es Italia ya que he tenido la posibilidad de pasar largas temporadas sea estudiando, trabajando o visitando a mis amigos. Los estímulos que percibo cuando me encuentro ante nuevos paisajes y nueva gente me abren la mente y el espíritu. Otro país que me gusta mucho es EEUU. Tan sólo he tenido la oportunidad de ser un visitante ocasional, pero no me importaría instalarme en ciudades como San Francisco o New York.

 

Últimamente he descubierto el submarinismo que comparte con los viajes el hecho de revelar nuevos mundos y sensaciones. Y creo que, definitivamente, he encontrado mi deporte. He de confesar que no soporto los gimnasios. Es cierto que hemos de mover el cuerpo para mantenernos en forma, por este motivo estoy probando otras opciones como el Swing, que me está divirtiendo mucho o los patines en línea, alternativas que me alejan de espacios que me recuerdan a salas de tortura medievales.

Evidentemente, tanto la lectura como la música me acompañan en tantos momentos de ocio personal. Por otro lado, la escritura está tomando protagonismo en mis actividades creativas.